A veces Maïa se despierta de la siesta con el hambre de un elefante. Tras comerse su yogurt y su pieza de fruta o su smothie me sigue pidiendo comida. Se preguntarán qué hago, pues muy fácil recurro a las frutas secas y las semillas.
Maïa adora las pasas, las bananas secas, los higos y las semillas de girasol. Et voilà un snack fácil, rápido y muy saludable.
Y vosotros, ¿Conocéis algún otro snack rápido y saludable?
Intento dejar la comida del fin de semana pensada, o ya preparada, para poder disfrutar al máximo junto a Daniel y Maïa. Claro que no siempre lo consigo, pero cuando lo logro me siento super mamá, jajajaja.
El fin de semana es cuando tengo tiempo para mi, pues Daniel aprovecha de pasar tiempo con Maïa y yo puedo hacer esas cosas que, aunque son sencillas y cotidianas, cuando eres mamá full time, no puedes hacer, como por ejemplo: depilarme, darme una ducha sin interrupciones, leer un libro… Así que en la medida de mis posibilidades intento no tener que invertir mucho en la cocina el fin de semana para poder tener tiempo para mi y para mi familia.
Ya es hora de dormir y me iré a la cama completamente satisfecha porque, ¡Vaya como nos ha cundido el día!. Tras una fantástica noche, pues Maïa no se despertó ni una vez, nos pusimos en marcha con un suculento desayuno, que había previamente elaborado y que tenía guardado en el congelador «Gofres de coco«. ¡Mmmm!, Hemos desayunado como reyes. Los hemos acompañado con mermelada de frutos rojos, mantequilla de maní (cacahuete) y sirope de chocolate casero (cortesía de Being Biotiful)
Luego nos hemos ido a dar un paseo antes de que llegase la hora de la comida. Obviamente, salir con Maïa y hacer ejercicio implica que al regreso ella está muerta del hambre y yo debo hace malabares y preparar la comida en un plis, plas. Así que hoy hemos comido pasta de espelta con brócoli y ajo. Un plato que me encanta porque es sabroso, fácil y rápido.
Pon el agua a hervir. Mientras el agua hierve separa los ramilletes y corta los tallos en trozos más pequeños. Reserva.
Cuando el agua comience a hervir agrega una cucharadita de pasta de ajo (o los ajos machacados), la sal, la pasta y el brócoli. Deja que hierva unos 9 minutos aproximadamente. Si la pasta que vas a usar se cocina en menos tiempo agrega entonces primero el brócoli y luego la pasta. La idea es que la pasta quede al dente y que el brócoli esté blandito pero entero.
Cuando falten unos 4 minutos para que la pasta esté lista pon el aceite de oliva en una sartén a calentar. No dejes que hierva, la idea es sólo calentarlo. Cuando ya esté caliente agrega la cucharadita de pasta de ajo con perejil (o los dientes de ajo machacado con perejil), revuelve y apaga el fuego.
Cuela la pasta y rocíala con el aceite con ajo y perejil. Revuelve y sirve con queso parmesano.
Calienta el aceite en una sartén y sofríe la cebolla, la pasta de ajo, el tomate y el pimentón dulce
Cuando la cebolla esté transparente agrega los calamares, los camarones y los champiñones
Cuando los calamares comiencen a cambiar de color agrega el vino blanco, la quinoa, el agua, la sal y el laurel. Remueve y deja cocer a fuego medio unos 15 minutos, hasta que veas que la quinoa está cocida y que el líquido se ha consumido. Si llegases a necesitar más líquido puedes echar más agua caliente.
Me encanta que Daniel se lleve al trabajo la comida. Cuando le preparo su «tupper» siento que estoy cuidando su alimentación, que estoy contribuyendo con la economía del hogar y, también, que estamos haciendo algo los tres en la distancia, es decir, siento que el acto de estar comiendo lo mismo nos une.
Normalmente Daniel trabaja un día a la semana desde casa. Ese día disfrutamos mucho porque podemos hacer las 3 comidas juntos como si fuese fin de semana. Ese día, además, comemos todo recién hecho.
Se suponía que hoy trabajaría desde casa, pero anoche casi entro en pánico cuando me dijo que había tenido que cambiar el día. ¡Oh Dios mío!, ¿Y ahora?, pensé. Yo no tenía nada para poner en su «tupper» y estaba completamente agotada. Por suerte, cocinar es algo que me fascina y me relaja. Así que abrí el congelador y lo primero que vi fueron unos filetes de Tilapia. Luego, como suelo hacer cuando no tengo nada de inspiración hice una búsqueda en Google «Filetes de Tilapia al horno» y voilà! Apareció mi amor platónico: Jamie Oliver, con una estupenda receta de Tilapia al horno. Pero como siempre pasa en estos casos, yo no tenía todos los ingredientes. Así que usando su receta e inspirándome en ella cree la que hoy comparto aquí con vosotros.
A Maïa, por cierto, le ha encantado. Y yo he quedado feliz porque he logrado que comiera cebolla y boniato.
Calentar el aceite de coco en una sartén y sofreír la cebolla, el boniato, la pasta de ajo, el cilantro, el curry, el jengibre, la cúrcuma y la sal. Cocinar a fuego medio bajo, y tapado, durante unos 5 minutos para que el boniato se ablande un poco.
Cuando el boniato esté un poco blando colocar los filetes, ya salpimentados, (congelados o descongelados) en la sartén. Tapar nuevamente y cocinar unos diez minutos, hasta que el pescado esté cocido.
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