Amo esta receta. Pablo es fanático de las pizzas, pero cada día me parecían más caras y menos nutritivas. A su auxilio salió una abuelita consentidora y me dio esta receta maravillosa. Se hace en 10 minutos y lo bueno es que le puedes poner todo el queso que desees y, a la salsa, le puedes poner licuadas: Espinacas, zanahorias o algún otro vegetal que tu hijo no tolere comer.
Intento dejar la comida del fin de semana pensada, o ya preparada, para poder disfrutar al máximo junto a Daniel y Maïa. Claro que no siempre lo consigo, pero cuando lo logro me siento super mamá, jajajaja.
El fin de semana es cuando tengo tiempo para mi, pues Daniel aprovecha de pasar tiempo con Maïa y yo puedo hacer esas cosas que, aunque son sencillas y cotidianas, cuando eres mamá full time, no puedes hacer, como por ejemplo: depilarme, darme una ducha sin interrupciones, leer un libro… Así que en la medida de mis posibilidades intento no tener que invertir mucho en la cocina el fin de semana para poder tener tiempo para mi y para mi familia.
Ya es hora de dormir y me iré a la cama completamente satisfecha porque, ¡Vaya como nos ha cundido el día!. Tras una fantástica noche, pues Maïa no se despertó ni una vez, nos pusimos en marcha con un suculento desayuno, que había previamente elaborado y que tenía guardado en el congelador «Gofres de coco«. ¡Mmmm!, Hemos desayunado como reyes. Los hemos acompañado con mermelada de frutos rojos, mantequilla de maní (cacahuete) y sirope de chocolate casero (cortesía de Being Biotiful)
Luego nos hemos ido a dar un paseo antes de que llegase la hora de la comida. Obviamente, salir con Maïa y hacer ejercicio implica que al regreso ella está muerta del hambre y yo debo hace malabares y preparar la comida en un plis, plas. Así que hoy hemos comido pasta de espelta con brócoli y ajo. Un plato que me encanta porque es sabroso, fácil y rápido.
Pon el agua a hervir. Mientras el agua hierve separa los ramilletes y corta los tallos en trozos más pequeños. Reserva.
Cuando el agua comience a hervir agrega una cucharadita de pasta de ajo (o los ajos machacados), la sal, la pasta y el brócoli. Deja que hierva unos 9 minutos aproximadamente. Si la pasta que vas a usar se cocina en menos tiempo agrega entonces primero el brócoli y luego la pasta. La idea es que la pasta quede al dente y que el brócoli esté blandito pero entero.
Cuando falten unos 4 minutos para que la pasta esté lista pon el aceite de oliva en una sartén a calentar. No dejes que hierva, la idea es sólo calentarlo. Cuando ya esté caliente agrega la cucharadita de pasta de ajo con perejil (o los dientes de ajo machacado con perejil), revuelve y apaga el fuego.
Cuela la pasta y rocíala con el aceite con ajo y perejil. Revuelve y sirve con queso parmesano.
Calienta el aceite en una sartén y sofríe la cebolla, la pasta de ajo, el tomate y el pimentón dulce
Cuando la cebolla esté transparente agrega los calamares, los camarones y los champiñones
Cuando los calamares comiencen a cambiar de color agrega el vino blanco, la quinoa, el agua, la sal y el laurel. Remueve y deja cocer a fuego medio unos 15 minutos, hasta que veas que la quinoa está cocida y que el líquido se ha consumido. Si llegases a necesitar más líquido puedes echar más agua caliente.
Haces meses descubrí el Blog de Chloé Sucrée y quedé enamorada. Sus recetas son altamente inspiradoras, su blog es una belleza y sus fotos dignas de admiración. Os recomiendo visitarlo y suscribiros a su newsletter.
Lo descubrí mientras buscaba recetas sin gluten. Si bien soy partidaria de que debemos comer de todo, reconozco que hoy en día solemos alimentarnos muy mal y, como casi siempre, los más perjudicados son los niños.
En mi entorno conozco muchas personas que han cambiado sus hábitos alimenticios eliminando el gluten, los lácteos, los productos refinados y los azúcares en general. Ellos dicen sentirse estupendamente e incluso notan que sus hijos se comportan mejor, están más felices y más sanos.
Nosotros en casa no podríamos deciros si este tipo de dietas funcionan porque nos es muy difícil renunciar a ciertos placeres culinarios que tenemos grabados genéticamente, como las arepas, los embutidos, la pizza, la pasta y el pan. Sin embargo, mientras más leemos sobre esta nueva «moda» alimenticia más sentimos que algo debemos cambiar. Pero como, en casa, nos negamos a suprimir estos manjares de nuestra dieta, decidimos que íbamos a cuidarnos más bajando el consumo de gluten, de azúcares, de alimentos procesados y refinados e incrementando la ingesta de frutas y verduras.
El resultado, hasta ahora, ha sido descubrir Blogs de cocina, como el Chloé, que me están enseñando a comer más sano y casi igual de rico. Y digo casi porque no os puedo mentir, no hay nada, para mí, que sustituya al pan, la pizza, la pasta, el chorizo o las arepas. Sin embargo, cada vez me siento mejor cuando preparo cosas ricas, que nos gustan a los tres, y que yo sé son más sanas y más nutritivas.
Os he puesto el link a la receta original, ya que como casi siempre, he hecho algunas pequeñas modificaciones en el procedimiento y, también, en las cantidades. Así que la receta que encontraréis aquí es un poquito diferente a la original.
Mezcla en un bol la harina con la sal y el bicarbonato de sodio
Tritura la banana, los huevos, la leche de coco, el aceite de coco y la vainilla.
Agrega la harina a la licuadora y mezcla de nuevo
En tu gofrera, coloca aceite de coco y vierte dos cucharadas colmadas de masa. Cocina entre 8 y 10 minutos hasta que estén doradas y se despeguen con facilidad.
Sirve con tu topping favorito: mermelada, miel, jarabe de arce, jarabe de agave, etc.
Notas de la receta
Básicamente he variado dos cantidades y he necesitado repetir la receta un par de veces hasta encontrar el "secreto" en mi gofrera. He usado la licuadora para hacer la masa, he utilizado 3 huevos en lugar de 4; y para mi gofrera debí echar dos cucharadas colmadas de la mezcla por cada waffle.
Además, por la textura de la masa debí cocer los waffles entre 8 y 10 minutos, omitiendo por completo la luz que indica que la cocción está lista. Si abro la gofrera antes, se me rompen los waffles y pierdo la masa. Espero que estos datos sirvan para cuando te decidas a probar estos fabulosos waffles sin azúcar refinado y libres de gluten.
Mi plan de hoy fue hacerlos para congelarlos y probar cómo quedan después de descongelarlos. ¡Ya os lo contaré!
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